23 agosto 2006

Be luser

luser /loo'zr/ sust. (informática) Usuario que no busca las oportunidades de aprender, y que en cambio espera obtener las máximas facilidades de uso. [Wikipedia]


Nadie se fijaba en que afuera estaba anocheciendo. En momentos como aquel, en los que te reúnes con tus amigos tras una larga jornada de trabajo en pleno verano, las horas pasan volando. Entre cerveza y cerveza, Chema, Esteban y Migue, tres locos de la informática, intercambiaban anécdotas y todo tipo de historietas que habían presenciado en sus respectivas profesiones. En casi todas el protagonista era un cliente o usuario que había estropeado un ordenador o algún otro aparato electrónico, dada su inexperiencia y su poca necesidad (o eso solían creer) de leer manuales o aprender algo acerca de sus caras y flamantes máquinas. Lo curioso es que la mayoría de las veces no se daban cuenta de que habían hecho algo mal hasta que alguien se lo decía.

Chema era un avispado vendedor en una gran superficie de electrónica para el hogar. Todos los días trataba con clientes buscando el «mejor» artículo (léase: el más caro/grande/bonito/de mejor marca) que a la hora de pagar sacaban la tarjeta de crédito mostrando poco o nulo interés por el precio. Naturalmente, en el departamento de devoluciones y servicio post-venta era donde se sufrían las consecuencias de vender aparatos con tecnologías envidiadas por la mismísima NASA a personas que creían, equivocadamente, necesitarlas.

Esteban, en cambio, había decidido montar su propia empresa. Tenía una tienda de ordenadores, donde montaba PC's «a la carta», vendía una buena variedad de dispositivos y ofrecía servicios de reparación y asistencia técnica. Solía pasar mucho tiempo en ella, gran parte del cual gastaba atendiendo a clientes que preguntaban mucho pero no compraban nada. A pesar de todo, obtenía buenos beneficios gracias a las reparaciones.

Migue trabajaba para Esteban en la tienda. Se encargaba de las visitas a domicilio, y el poco tiempo que pasaba en el local ayudaba a Esteban con las reparaciones. Por suerte o por desgracia, gran parte de las visitas que hacía eran bastante breves, ya que a menudo los problemas surgían de un simple despiste del cliente. «Pues juraría que yo había pulsado esa tecla», era uno de los clichés que Migue había oído incontables veces.

Apenas conscientes de lo tarde que era ya, los tres amigos acababan la última ronda de cervezas. Se habían reído y sorprendido sin parar con las cosas que pueden ocurrir cada día en el negocio del hardware. Migue reflexionó:
—¿Os dais cuenta de la cantidad de cosas que nos ocurren? ¿Será igual en otros trabajos, o es que la gente se toma la informática a cachondeo? Deberíamos escribir todas estas anécdotas para que la gente vea de lo que es capaz si no se toma la molestia de aprender un poco. Bueno, y para que los que tengan experiencia se rían a su costa, claro.
Entonces surgió la idea de escribir un blog. «Cada vez que nos ocurra algo de este estilo, lo escribiremos. Y también lo que hemos visto estos últimos años», acordaron. «Naturalmente, variando los detalles si hace falta para que sean interesantes para todo el mundo, y con personajes cambiados, pero siempre historias reales. Y contadas de una forma divertida, en forma de pequeños relatos».

Un tiempo después, creaban un blog en Internet llamado Be luser.